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Brechas laborales, un foco rojo para la sociedad

Soñar con un buen empleo y digno es muy fácil, obtener lo en la situación en la que estamos estancados por las grandes diferencias presenten en la sociedad es lo difícil. En México se cuenta con un número elevado de brechas que obstaculizan esa distancia de “soñar” y “realidad” en la que la sociedad, en especial las mujeres, se enfrenta día a día, con limitación a un crecimiento profesional.

Por: María Fernanda Padilla.


Al ser referencia a una brecha, se habla de una rotura irregular, una abertura que marca una pauta que como consecuencia pierde aquella su esencia, o como lo define la REA (Real Academia Española), “diferencia entre situaciones, cosas o grupos de personas, especialmente por falta de unión o cohesión”, en un caso más específico. Lo que quiere decir que, una brecha es una irregularidad que se presenta en diversas situaciones o realidades, las cuales desequilibran el orden e igualdad de lo que debería de ser justo.


En el complejo tejido de la sociedad, el ámbito laboral no es la excepción, siempre han existido obstáculos o brechas que marcan grandes diferencias, estas hacen referencia a las disparidades y desigualdades que existen entre diferentes grupos de personas, especialmente entre hombres y mujeres. Estas disparidades pueden manifestarse en diversos aspectos, como el salario, oportunidades de ascenso, acceso a la educación y formación, condiciones laborales y representación en puestos de liderazgo.

Además, en este ámbito se refleja no solo la dinámica económica, sino también las complejas intersecciones de identidades, experiencias y oportunidades. A medida que las comunidades avanzan hacia la igualdad y la inclusión, es esencial examinar críticamente las brechas existentes que persisten en el entorno laboral como se mencionó anteriormente.


Es destacable que dichas brechas abarcan un contexto de diferencia salarial, género, raza, edad, discapacidad, orientación sexual y más. Revelando que la equidad laboral engloba la cuestión económica como de la salud social de una sociedad. Las disparidades en el acceso a oportunidades, la representación en roles de liderazgo y las condiciones laborales reflejan desigualdades arraigadas que requieren una atención urgente y acciones concertadas.


A continuación, se mencionan algunas de las brechas con mayor impacto en el ámbito laboral.


Brecha de ingresos o salarial.

Esta brecha, también conocida como salarial de género, continúa siendo una de las inequidades más destacadas en el ámbito laboral, a pesar de los avances significativos en la igualdad de género en las últimas décadas. Este fenómeno representa la desventaja que enfrentan las mujeres respecto a los hombres en tema de ingresos o economía, pues el ingreso anual en promedio de las mujeres es 54.5% más bajo. Si bien, esta brecha salarial varía por tipo de trabajo e incluso por estado, es evidente que la discriminación de género en el ámbito laboral aún es una realidad arraigada dentro de la sociedad.


Como es evidente, las mujeres cuentan con el derecho a una autonomía económica, la cual le determina la capacidad de generar ingresos y recursos propios a partir del acceso al trabajo remunerado en igualdad de condiciones que los hombres. Si bien, las mujeres históricamente las han venido concentrando en labores con menos, o incluso una nula remuneración en comparación con aquellas donde concentran a los hombres. Tales trabajos como labores domésticas, cuidado de niñas y niños, entre otros., donde el ingreso no era reconocido, sino estereotipado por la sociedad. Y al dedicarse a este tipo de actividades, las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres, por lo que tienen menos tiempo disponible para trabajar por un ingreso, lo que hace la diferencia de las horas trabajadas, con mayor cantidad inclinado hacia el lado femenino, lo cual representa otra importante causa o factor que somete a las mujeres a un menor ingreso.


En el Sistema de Indicadores de Género (SIG) del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) existen datos certeros y oficiales sobre las brechas entre mujeres y hombres en el accesos, uso, control y participación en la distribución de recursos, servicios, oportunidades y beneficios e incluso derechos y libertades en todos los ámbitos de la vida.


En el indicador de uso del tiempo, lo que se menciona en el párrafo anterior, la brecha de la desigualdad de género equivale a 30.7 puntos porcentuales, ya que las mujeres dedican 47% de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres dedican 17%.


Lo que quiere decir, que históricamente los hombres han realizado actividades más activas en el comercio, industrias, competencias, y trabajaos remunerados y menos participación en las actividades domésticas y de cuidado (que hacerse del hogar y crianza de las niñas y niños), absorbiendo ese papel únicamente las mujeres teniendo como consecuencia una economía desigual e inferior que la de su género opuesto.


Brecha de representación de liderazgo.

Esta brecha es una manifestación de las desigualdades en el ámbito laboral que se manifiesta en la falta de diversidad en los niveles más altos (jerarquía) de una organización, empresa o industria, creando así un techo de cristal para las mujeres.


La metáfora “techo de cristal”, describe un conjunto de barreras dentro de las organizaciones, empresas e industrias que obstaculizan el ascenso de las mujeres a puestos de alta dirección. Su naturaleza invisible proviene de la falta de regulaciones que impongan limitaciones específicas a las mujeres. Desde sus inicios, este término se ha utilizado para señalar las barreras que las mujeres enfrentan en su avance profesional, barreras que no son fácilmente discernibles pero que con frecuencia son responsables del estancamiento laboral, el acceso a ascensos jerárquicos y cremento profesional


En esta brecha, debe de predominar el derecho a la autonomía en la toma de decisiones, que se refiere a la presencia de las mujeres en los distintos niveles de los poderes del Estado y a las medidas orientadas a promover su participación plena y en igualdad de condiciones tanto en el sector privado como público.


Cabe destacar que, en un estudio y publicación realizado por la ONU Mujeres en el 2010 titulada “Principios para el Empoderamiento de las Mujeres”, hace evidente los datos estadísticos que demuestran que la igualdad de género y la incorporación de mujeres en todos los niveles son buen negocio para las empresas, no solo porque ellas representan el 64% de las decisiones de compra, sino porque su creatividad, visión y gestión han comprobado ser benéficas y generar resultados para las empresas.


Así mismo, sumandose a favor de las mujeres, se crean las acciones afirmativas, elevando los mecanismos de igualdad y no discriminación para ellas, ya que, hablar de acción afirmativas se hace referencia a aquella implementación de medidas con carácter temporal correctivo, compensatorio y/o de promoción, encaminadas a acelerar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres. Su objetivo es compensar las condiciones que discriminan a ciertos grupos sociales del ejercicio de sus derechos.


Brecha de discapacidad.

La brecha de discapacidad se refiere a las diferencias y desigualdades que enfrentan las personas con discapacidades en varios aspectos de la vida, abarcando diferentes dimensiones, como el acceso al empleo, la participación en el lugar de trabajo, las oportunidades de ascenso y el trato equitativo en comparación con las personas sin discapacidades.


En el momento en que los patrones de comportamiento son distintos entre las personas, debido a causas no naturales, nos encontramos ente una brecha de discapacidad, generadora de impactos económicos enmarcados en distintos costes de oportunidades que se materializan tanto en un ámbito más personal y familiar como en aquellos espacios en los que la sociedad comparte dichos efectos.


Además, las personas con discapacidades se enfrentan con más frecuencia que aquellas sin discapacidad a dificultades en los procesos de contratación, en su mayoría sin llegar a un éxito de conclusión.


En México se implementó la Norma Mexicana NM-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación, la cual funciona como mecanismo de adopción voluntario para reconocer a los centros de trabajo que cuentan con prácticas en materia de igualdad laboral y no discriminación, para favorecer el desarrollo integral de las y los trabajadores.


Teniendo como objetivo central incorporar la perspectiva de género y no discriminación en los procesos de reclutamiento, selección, movilidad y capacitación; garantizar la igualdad salarial, implementar acciones para prevenir y atender la violencia laboral, así como realizar acciones de corresponsabilidad entre la vida laboral, familiar y personal de sus trabajadoras y trabajadores, con igualdad de trato y de oportunidad. Dicho reconocimiento o certificación requiere la transformación de la cultura organizacional, uno de los principios del certificado es la progresividad, misma que se aplica a través de la mejora continua hacia el logro de los resultados óptimos.

 

En GPF Asesoría podemos brindarte más información en cuanto a la defensa de tus derechos como persona digna de un buen trato y trabajo digno con criterios válidos y fundamentales establecidos en las diferentes disposiciones legales que se encuentran vigentes.

Encuentra nuestros contactos en la parte inferior de la página web y con gusto te asesoraremos.

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